martes, 16 de junio de 2009

Después de la crisis

Han pasado ya casi tres semanas del suceso que podría haber sido devastador o sumamente doloroso en mi vida y pues dentro de todo el rompecabezas ha ido armándose de un modo peculiar que bien puede encajar dentro de los anaqueles de las bromas infinitas del destino.

Pues sí como lo relata la aventura de Soliman y Subrho, la travesía emprendida desde ese fatídico día ha ido delineando la perspectiva de mi vida sin contar los momentos vívidos en la cama de la habitación 303 o los ajetreos en el autobús rumbo a la triste y célebre Feria del Vino. Aún sigo pasando las noches de insomnio meditando sobre lo acontecido, aunque estas noches bien pueden ser parte del frenesí que provoca el facebook de madrugada, placer culpable a final de cuentas.

Dentro de aquella repulsión que me hace el accidente puedo pensar que no todo se ha perdido y al contrario, se ha ganado mucho en nociones de vida; sigo con vida y sano aunque me duelen los hombros y la espalda pero gracias a Dios mis movimientos aún yo los controlo y no dependo de nadie más para ir al baño o comer. A pesar de todo lo pérdido materialmente me pongo a pensar, ¿Cuánto cuesta un brazo o poder caminar sólo?...

Probablemente después de todo esto cuando la vorágine se asiente y deje ver los claros del cielo pueda pensar que más obtuve de esto, al menos me hace ver la vida con una sensación más de vida... el trágico suceso que vivi y los segundo que estuve de la catástrofe no pueden ser dejados al olvido o peor aún, no pueden pasar desapercibidos en mi propio sistema.

Ignoro aún que me depare el destino pero lo que sí es que las cosas debo de verlas bajo un filtro de esperanza y no de desasosiego.

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