Con el tan especulado y mal venido cambio de horario en la Universidad todo se ha vuelto un completo disparate: entro a las 8 am y salgo a comer ya sea de 2 a 3 o bien de 3 a 4; después viene la hora de la siesta obligada porque no es nada decente no reposar los sagrados alimentos y seguir dizque haciendo labores en la jornada que me atrapa en la UIA Puebla.
El punto es que me acaban de pegar un susto con una trompetilla tipo sábado gigante durante mis 10 minutos de siesta obligada regardado en el troll que no sé quién haya pegado en el cristal durante mi convalecencia tras el suceso de mayo... en fin, me quitaron el sueño y mi manita aún tiembla del espanto.
Comer es uno de los máximos placeres y sabores que no todo el mundo tiene, unos por omisión y otros por destino. Y mientras escribo este completo disparate escucho la música de fiesta de los juegos.com con los que Alejandro estimula neuronas, escucho la voz de Annel y los ronquidos del viejito.
Debería hacer y no hago... empezaré a escribir crónicas de nuevo y así estimulo mi propia mente transtornada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario