jueves, 24 de junio de 2010

el otro mundial...

Época mundialista. El mundial volvió a aparecer en una tierra lacerante de deudas sociales, Sudáfrica está en la punta sur de un continente marginado, de guerras sociales, de niños muriendo de hambre y gobiernos anárquicos que han sácado provecho a una tierra de lágrimas de sangre. De un mundo donde la pandemia del VIH encuentra manos atadas de Médicos sin fronteras, UNAIDS, OXFAM y demás organizaciones que luchan por la vida... y también de la opulencia mundialista.

Cerca de 350 mil personas se darán cita en este país para fomentar el deporte del hombre, donde 22 individuos serán capaces de mantener en vilo el orden mundial durante 90 minutos; perdedores y ganadores, al final unos a casa con las manos vacías, mediocridad y otros regodeando 4 años de campeonato hasta que vuelva la fiesta mundialista.

Pero a todo esto... ¿Qué significa el mundial? A los más es la oportunidad de celebrar un nacionalismo perdido, para otros el cuestionarse qué tanto avanzamos como mexicanos. Es cierto, el mundial tiene diversas lecturas. Curiosamente hay quien celebra los partidos empatados o los pases a otros momentos del torneo pensando y rezando el "si se puede" e invocando santos cuando el país vive momentos de guerra e injusticia social.

La pasión mundialista se refleja en la celebración matutina, en el partido de las 9 de la mañana que jode a toda una nación, paraliza servicios, y si encuentra un empate o un juego ganado de panzaso se torna en una celebración mediocre que termina muchas veces en enfrentamientos y vandalismo donde el hecho de pensar diferente se convierte en una aberración a las mentes fanáticas exacerbadas.

Todo esto me recuerda a aquel personaje apasionado que se enfurece como enegúmeno cuando se le distrae de las lecturas mundialistas. Entiendo la pasión, pero no la idiotez provocada por un juego que al final del día dará a otros la victoria mientras que él seguirá en lo misma mierda de siempre tratando de ser mejor y brindar un futuro decente. Triste, pero real... ¿A dónde va esa pasión? Ojalá que esa misma energía se refleje en la mejora social, el desarrollo del vulnerable, de pensar más en crear en conjunto que en indivudal, en dejar de joder a los demás.. en fin, estos tiempos son realmente anacrónicos.

El otro mundial no es más que seguir esa pasión en lo que se hace, encontrar un punto donde podamos expresar ese amor al balón sin ser este objeto. Sé que el futbol es el deporte de las masas porque no requiere de mucho intelecto para jugarse, un simple bote sirve y dos piedras marcan una porteria. Lamentablemente el ser popular le da esa connotación de pérdida.

En fin... mientras vemos como eliminan a los grandes y siguen los personajes embrutecidos con este torneo (eso sí, ahora todos son directores técnicos con experiencia mundial) mejor seguiré leyendo y cultivando el intelecto para ser un poco más crítico....

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