domingo, 27 de diciembre de 2009

Entre casorios te veas...

Hace unos días se dio un hecho sin precedentes en el circo de leyes del país, resulta que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal legalizó los matrimonios entre homosexuales y toda la diversidad sexual humana existentes. Después de sesiones entre moral, buenas costumbres, ética y responsabildad ciudadana, los dimes y diretes sobre quien o no es gay en Donceles, en los partidos políticos y toda la faramalla que se creo no sólo se dio el banderazo al matrimonio sino a la posibilidad de adoptar.

Una parvada de jotos fuera del recinto celebró este acontecimiento sin embargo me quede pensando... ¿Será que el colectivo gay de la ciudad pedía a gritos sus relaciones bajo el precepto del matrimonio? Recuerdo aquella charla con Eli Coleman (si no me equivoco de nombre) sobre Diversidad Sexual y decía que no era lo mismo el muchacho gay de las lomas que el de Neza... y bueno eso me hace recordar a Oscar Villareyna con los preceptos de igualdad y destino sobre la mujer indígena pobre de Oaxaca contra la mujer judía de Polanco... contrastes y muy feos...

Hablé días después con mi amigo Alejandro que estudió en Santa Fé y en son de burla le decía que ya se podía casar y que era tiempo de ir a Casa Palacio en Antara a poner la mesita boba de novios, evidentemente después del insulto me dijo: "Crees que a mi me hace falta que reconozcan mi relación"... obviamente no. Los matices son distintos, y las percepciones y sentido de vida igual.

El precedente

Anteriormente a esta ley, existiá la sociedad de convivencia que según me dijo el erudito de la materia era algo así: Reconocer las uniones civiles de dos o más personas para contar con garantías legales, es decir, si yo vivo con mis amigos y adquirimos una propiedad esta sociedad reconoce los asuntos legales conn responsabilidades y derechos que como una sociedad tenemos, sin llegar a ser un grupo organizado registrado como AC u otra denominación. La idea es buena sólo que los medios, la política e iglesia se encargaron de dar el toque amarillo a la nota en ese momento.

La realidad

Es cierto que ahora vienen una serie de discernimiento sociales, religiosos, políticos, etc., sobre esta controvertida ley y me saltan varias dudas ¿Cuántas parejas gays querrán casarse? ¿Será que toda la comunidad gay de la ciudad de México aclamaba esta ley o solo son intereses de unos cuantos? ¿Una pareja que vive en Polanco tendrá los mismos intereses que una que vive en Nativitas? ¿Cuál es el sentido de la lucha: por la igualdad en terrenos laborales, sociales, escolares, artísticos, políticos o porque me pueda vestir de negro y negro con otro y bailemos una canción de amor bajo un reflector?...

Quizás la aplicación del término matrimonio ha causado controverisa al aplicarse a la unión de dos hombres o mujeres. Partiendo de la etimología, la palabra matrimonio parte de "matri-monium", es decir, el derecho que adquiere la mujer que lo contrae para poder ser madre dentro de la legalidad, y dentro de esto esta la preservación de la especie. Ahora bien, en el caso de las parejas gays no se puede hablar de matrimonio porque por más ganas que le pongan a la procreación esta naturalmente esta reservada a hombre - mujer con todas su variantes de fertilidad actual.

Aplicar un término distinto como el de "unión reconocida" o "pareja recocnoida" que brinde mismos derechos y oblicaciones que el matrimonio puede dar una mejor relación entre sociedad y política, partidos e iglesia, homosexuales y heterosexuales. Un grave problema de la comunidad homosexual es que carece de patrones a seguir como los de los heterosexuales y cuando se intentan adaptar patrones de conducta heterosexuales se targiversan creando polémicas como la sucitada por esta ley.

Una sociedad igualitaria crece de muchas formas, en pensamiento, en formación ciudadana, en la ética y el respeto hacía todos. Darle un reconocimiento jurídico a la pareja gay es un avance ya que permite que si yo tengo seguro social pueda asegurar a mi novio, marido, usuario, accesorio, etc., y que esto genere otros muchos reconocimientos (por ejemplo, el de herencia). Sin embargo la adopción de términos es muy ambigüa, ya que cada pareja es distinta desde su misma naturaleza y dinámica.

Todos tienen derecho a opinar y a causar polémica, la iglesia alzó la voz al igual que la opinión pública. Sin embargo hay que ir más al fondo del asunto ya que es sumamente fácil expresar contento o decepción sin ver que sucede en nuestras propias insitituciones. Me gustaría escuchar el punto de vista de un jesuita, que desde hace un tiempo, son la congregación más sana que hay dentro de las tribus religiosas actuales.

Y bueno que viene después, la adopción... que si bien causa más revuelo deberiamos seguir el ejemplo de Argentina que permite la adopción sin importar la orientación sexual pero en términos singualres, es decir, si yo soy heterosexual, homosexual o bisexual puedo adoptar a una criatura pero YO SOLO, no con nadie más garantizando los derechos del niño marcados por la ONU y la UNESCO. Ignoro cuantos nños estén en espera de ser adoptados pero lo que sí sé es que el trámite es sumamente lento, burocrático y cansado.

Pues ante semejantes leyes que nos queda... dar nuestro brazo a torcer y aceptar a los demás por quienes son y no por con quien se acuesten. Me acuerdo de la frase de la Loy, la indígena mística de Oaxaca que me exhaba la carta: "Que cada quien haga de su culo un tambor"... si Loy Viviera ya se hubiero muerto nuevamente...

En fin, en lo que espero me llegue la primera invitación para un casorio y pueda comprar en Zara Home de Reforma 222 o Casa Palacio me pongo a pensar en el futuro incierto, que ya no es como era antes y también que quizás un día se legalice en todo el país esta situación... pero en lo personal me gusta más España u Holanda para estos actos.

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