martes, 11 de noviembre de 2008

conversaciones en carretera (reminisencias de los monologos iraquies)

Y tu voz resonaba agradable mientras se proyectaba aquella película animada que solo distraía el sueño de los insomnes; larga noche se tendia a lo largo de las autopistas que recorren cual venas el cuerpo inmisericorde de un país que trata de alcanzar sus propios desencuentros.

Y eras tu y alli estabas simbólicamente mientras que afuera hacía frío y el volvo que me lleva de nueva cuenta a recorrer el sureste va calentándose por su fricción y la cercanía a las playas del Golfo. La conversación mata el tiempo que se pierde cuando uno viaja, amenidades de camino que se encuentran dentro de este singular sitio. Esta vez estoy lejos del glamour de los aeropuertos y de la voz de la dulce Helena que salva Barcelona, sólo estoy encaminado y escucho tu voz.

Me cuentas historias formidables, de la cartera extraviada, de los amigos plantados y las citas olvidades en aquél café del centro, remanso de viejos recuerdos. Y cada vez mientras mas alejado me encuentro mas cerca te siento. Será posible despertar sentimientos subyacentes en tan poco tiempo??? O es que la emoción encuentra diversas formas de hacerse presente??? O simplemente vivimos el momento???

Dices que te agrada el cantante aquél que dice que si te atrevés renuncia al paraíso y a mis adentros pienso que el presente es lo único que tengo... la plática sigue entre risas, sonrisas y sueños hilvanados cada uno desde su propio espacio, me imagino la distancia y cada quien en su autobús va haciendo camino, uno llegando a casa y otro alejándose de ella, uno con una noche de sueños en cama y otro entre sueños carcomidos por el asfalto ardiente y frío.

Tu nombre es nombre de mil años, de tierras en guerra... de tierras milenarias que guardan secretas historias; de la antigua Sumeria que se desgarra en las leyendas babilónicas de cuando el hombre intento tocar el cielo y falló en su intento. Nombre de tierras en constante duelo y que va repitiendo historias de Al Muthanna a Dahuk y de Basora a Al Anbar.

Países desentendidos por la comunión occidental que no entiende más allá de lo que oriente emana e impone. Una tierra sin nombre, una tierra de muchas contradicciones y de un misticismo que en tu persona resuena como una travesía antojable.

Hay quien dice que los nombres decretan; probablemente en algun momento de nuestra existencia tu decretes un sosiego y tu mundo tiemble, probablemente el mio con el tuyo sin embargo el aquí y ahora me dice que no requiero ir a cantar aquella canción de Ismael Serrano que retoma tu Bagdad sangrante y herida. Sencillamente eres Irak y es con el país en que pretendo estacionarme.

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