martes, 5 de enero de 2010

5 años después (recordando a Chamorro)

Han pasado 5 años de aquella gélida tarde cuando estando en mi casa recibo una de las noticias más devastadoras de las que tengo recuerdo: Toño Chamorro fue encontrado muerto en su oficina de Analco. Y resultó aniquiladora considerando que días antes me encontre con él tomando un trago antes de la publicación de resultados a una convocatoria para el Foro Social Mundial de Rio de Janeiro en 2005.

Muchos se preguntarán ¿quién fue Toño Chamorro? y entre el oleaje de posibles respuestas hay una que siempre comulga con las demás, Toño fue un estupendo ser humano. Memorias con Toño tengo infinitas. la más añeja data de 1984 y esta capturada en una foto que el tiempo la ha ido tornando sepia, de cuando estabamos en el jardín de niños en una escuela de glorias pasadas. De allí hay sumo otras por ejemplo de cuando se lanzó como Presidente de mesa directiva en la secundaria (Etsuri le arrebató la corona) y de algún modo dejaba entre ver el potencial de liderazgo, sello inequívoco de una carrera corta de logros.

Canadá y el éxodo europeo le hizó delinear el camino de la ayuda para los demás, regresando a Puebla se percata de las pocas opciones dignas de una comunidad marginada por la ideosincrasia y comienza con un proyecto que tejía los cimientos de una comunidad LGBT sin forma aún en la ciudad de Puebla, sucesos del año 2002.

Juventud Alpha nace como réplica del trabajo que Toño llevo a cabo en Canadá en grupos de apoyo para comunidades juveniles. Aquí se suman muchas voluntades logrando lo que pocos: el financiamiento por parte de la embajada canadiense para un programa de prevención de VIH en jóvenes gays de la ciudad de Puebla; trabajo realizado a través de una serie de líneas como el empoderamiento de los jóvenes, el mercadeo de condones para financiar actividades, los talleres en conjunto con otros organismos y una vinculación con gobierno, medios, empresas, etc.

Supongo que para los muchos que fuimos parte de este periodo, el trabajar en Alpha nos dejó satisfacciones personales, vivencias con otros que por la misma dinámica del tiempo nos ha delineado en perfiles profesionales distintos pero que compartimos una misma visión y misión de equidad y justicia, de auto respeto y tolerancia, de amistad y compromiso y de muchos más adjetivos que Toño, desde una trinchera no planeada, trató de inculcarnos para bien nuestro.

El domingo 2 de enero de 2005 me fui a tomar un par de cervezas con Toño y me contaba los proyectos que tenía: fortalecer el nuevo grupo que había creado de Esperanzas, seguir buscando el apoyo de donantes y fundaciones extranjeras y sobre todo retomar el trabajo de Alpha dentro del escenario que se antojaba triunfal y que se quedó en un borrador de su memoria. Por esas fechas se estrenó la cinta Los Increíbles y Toño moldeó una analogía de la cinta con lo que significó cada uno de las personas más allegadas y queridas dentro del grupo con la historia de esta cinta.

Después de ese momento lo llevé a su casa como muchas otras ocasiones sólo que ahora fue la última vez que lo vi con vida.

La muerte de Toño es uno de esos caprichos hirientes que el destino nos juega. Con su partida se fueron proyectos, sueños, vivencias y sobre todo muchas esperanzas se quebrajaron; los días del funeral la atmósfera parecía entristecerse por su partida y sólo Toño fue capaz de reunir tantas personas en aquel valle de ángeles donde reinan los muertos. Días después nos reuinimos y Ricardo nos contaba que llegaron mensajes de condolencias de distintos partes del mundo donde el carisma de Toño tocó fibras en más de uno.

5 de años después el mundo cambió, y nuestro mundo se transfomó de diversas formas... si Toño vivierá seguramente estaría haciendo alguna campaña social o quizás se habría sido parte de la Conferencia Internacional de SIDA del 2008 en México, lo que si es un hecho, continuaría haciendo eso que sabía hacer muy bien: escuchar a los demás y acompañarlos en cualquier vicisitud que nos toman con sorpresa.

Se requiere de muchas líneas para expresar lo que Toño fue y sembró en mi persona. Su legado trasciende y es algo que procuró hacer y celebrar día a día: el poder hacer algo por mejorar mi mundo y estar con los demás.

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