La mezcla extraña de sentimientos que invaden un aeropuerto me resultan no tan desconocidas. Para mi el aeropuerto refleja punto de término e inicio de historias y esta vez no fue la excepción ya que huyendo de aquel ente soberbio que deje atrás me enfrasque en una serie de viajes sin malas copeces y de repente me descubrí bajando de un autobús en el aeropuerto de la ciudad de México.
Reconozco que la terminal 2 es atractiva en cuanto al edificio pero si un poco disfuncional, la terminal uno sigue siendo la terminal madre con todo y sus inumerables guardias mal encarados que hay en todos los pasillos. La maleta, un porta trajes gris y mi lap no me dejaban pensar libremente sobre lo que me esperaba. Al llegar al mostrados express una señorita de buenos ojos me dio los pases de abordar y me dirigí al primero de retenes humanos que hay en este singular lugar.
Es muy grato ver que dentro de este micro cosmos haya personas con capacidades diferentes ayudándo; y es que un aeropuerto es una tierra de nadie en donde todos tratamos de preservar un órden no escrito pero si entre dicho de los habitantes de la aldea global que es nuestro planeta tierra, planeta azul agonizante.
Mientras lucho con mis propios pensamientos y sentimientos me toca el primero de los retenes, la ventaja de traer la bolsa del gato Félix es que alli llevo todo y no hay necesidad de sentirme aún más violado a mis adentros como aquella señora que hasta le revisaron el sostén para detectar el porque sonaba... evidentemente la intimidad no es algo que se viva en un aeropuerto.
Otra caminata más larga, ya sin maleta tan pesada llena de ropa, recuerdos y nuevos bríos de cambio. Ante mí uno más de los retenes de policias redondos y chaparros, esos que no alcanzan a correr ni para alcanzar un hueso que les avienten, pero así es la vida en el aeropuerto... Finalmente una sala de espera llena de gente de todo el mundo, tejiendo huidas, sueños, esperanzas... Muchas historias en un mismo sitio, un lugar lleno de energías y sueños etereos.
Observo a la gente... parece que hoy tocaron los hombres de negocios enlutados en trajes y corbatas finas, al menos un atractivo visual muy interesante... Mucha gente en sus equipos portatiles tratando de salvar al mundo de las crisis financieras y de paso salvando su propia estima entre hamburguesas, refrescos y tragos de restaurantes famosos en esta sala... por mi propio bien doy gracias a Dios por quitarme el hambre en este momento y el alcoholismo después de ese trágico 13 de septiembre.
Poco a poco van llamando a abordar a los perpetuos vuelos de ese martes; el mío, el 17 de Mexicana con destino a Monterrey sin escalas ya fue llamado... y yo matando mi sentir en las páginas absurdas personales de gente indeseable, todo sucederá rápido, sin dolor y con una lágrima derramada en el asiento 17F. Curiosamente el avion va lleno, dan prioridad a los pasajeros de clase premier que con un boleto más costoso viajaran en la misma pinche nave que todos los demás mortales, después a los que usamos ventanillas con afanes propios, a mí al menos me gusta la ventanilla por la vista de las nubes de paz, lo malo es la subida por el vértigo que me da el despegue.
Para mi bien, el ávión se lleno más no mi lugar derecho, sólo por un hombre de malas caras que iba junto al pasillo. Mientras subian los demás mortales compartiendo la intimidad de una cavidad con alas me doy cuenta que mis manos tiemblan, estoy con una respiración agitada y estoy llorando... y me siento realmente estúpido por esto. Una sobrecargo me observa y al acercarse sólo extiendo la mano diciendo que todo estará bien.
Al momento de despegar sólo me limito a observar a través de la ventanilla mientras sigo derramando lágrimas de olvido, desesperación, tristeza... porque en ese momento dejo a trás todo lo que paso en ese mes y cacho y trataré de descubrir nuevas historias. Mi sentir cambia cuando el capitán avisa que a nuestra derecha están las pirámides de teotihuacán y pienso dentro de mí... que diablos!!! LIFE IS LIFE!!! y me sale una sonrisa de oreja a oreja por el lugar que tengo en ese momento y en la persona que en este momento pienso que piensa en mí.
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