domingo, 21 de septiembre de 2008

Rafael

deambulando entre tantas calles desiertas
húmedas e infinitas por los calores de una desauciada ciudad

llegamos al punto de partida dónde alguna vez
prometimos regresar

y quizás pasen los años y sigamos viéndonos como aquel momento
en que no tuvimos más remedio que dejar atrás
sueños, ensueños y costumbres homógeneas
que descubrimos quizás sin pensar

donde quedarán las palabras dichas?
dónde quedarán las esperas constantes?
donde se fue todo aquello que sentimos?
en que momento decidimos dejar todo y barrerlo bajo las tapias de la inmisericordia
sabemos que lo mejor ha sido tomar las riendas de nuestras vidas
y con ello sofocar los errores pasados

en cuanto pase el tiempo te buscare y espero seguir encontrando
a la persona que me robo los mejores años
y no es que decida no crecer bajo mi propio y pausado ritmo
sólo que a veces los cambios implican dolor
dolores propios, dolores ajenos, dolores contradictorios
de una vida que siempre he querido tener

deseo de todo corazón poder dormir por mil años
y despertar en una tierra lejana, lejos de todo sentimiento
una tierra sin nombre
ver hacía a trás los remanzos de una vida de luchas y entregas
que siempre me propuse tener

a tu lado descubri mucho de lo mejor y peor que soy
y eso es algo que te agradezco infinitamente porque al final de estos 27 años
me has dejado ver el tipo de persona que soy, he sido y puedo crear
hoy o demasiado tarde... como dice Serrano hoy es siempre todavía
toda la vida es ahora

y para mi el hoy es todavía y necesito ser libre para poder volar libremente
lejos de las cárceles de la memoria y el recuerdo mundano que traigo
necesito descubrir y re escribir mi propia historia
dentro de los desiertos que aún me falta por recorrer

p.s. ... terminado la madrugada del 26 de octubre del 2008 4:06 am

Soberbia - de la serie sentimientos humanos

En un inicio el ángel alado era la mano derecha del todo poderoso, no le bastaba ser el segundo hasta que se dio cuenta que hay un sentimiento que todo lo mata... un día su enojo lo llevo a cometer el pecado madre de muchos sentimientos que conocemos, lo retó y se avento al pozo del averno, a cear un mundo distinto, lejos de todo lo bueno sin importar el quien ni el como sino el hacer por el momento arrastrando todo a su paso como aquel

La tarde de lluvia no hacía más que alimentar las llamas de mi recuerdo, eran más allá de las dos de la tarde cuando encendí el equipo portatil para perderme en los suculentos placeres que provoca el internet en los días de mayor intranquilidad que en mi existir actual son los domingos.
Sin meditar allí estaba aquel ente, cobijado bajo su aura fantasmal y temible que no dejaba de ser el elixir que inyectaba vida a la agonía que estaba viviendo. Con un hola a veces transformaba el mundo pero también con un hola desquebraja las esperanzas depositadas en él.

Hablando por más de 90 minutos entre reclamos y cobardes oraciones que no hacían más que atizar las brazas de la memoria. No era el buscar responsabilidades sino echar las culpas de nuestros pecados en las espaldas del otro, en mí no era la posibilidad de sabotear mi duelo sino encontrar una respiro a mi turbia alma.

Se dio el encuentro casual, no fugaz, premeditado en odio que no creí que sientiera por mí. Hablamos y nos entregamos a esa orgía de palabras rodeados de besos lacerantes y abrazos despreciativos. Nos bañamos como si el agua purificadora y los humos que emana nos hicieran ser mejores personas, cambiaran nuestra realidad o tocaran las fibras sensibles de una fantasía a punto del colapso.

No es lo mismo la pasión de dos seres que se aman a uno que aborrece y otro que desprecia. Caricias malgastadas dentro del circo de lo disparatado. Trate de eximir mis necesidades en tus brazos que no eran más que lenguas de azufre que quemaban toda esperanza depositada en aquel cuarto naranja. Y allí estaba escuchando tus palabras tan utópicas como inciertas, llenas de sin razón, ambivalentes.

Como era posible que devastaras a un ser humano de esa forma como lo haces. La discordancia de tus palabras no eran más que el descubierto de un alma joven llena de soberbia y orgullo incapaz de mitigar su propio sufrimiento y desafiar el presente. Tus íconos se desquebrajaron, tu figura se esfumo y con ello mi propia existencia. Tu orgullo pudo más y te llevaste la victoria esa tarde de desaciertos.

Quise tener alas pero tu lengua de fuego me hubiera quemado en pleno vuelo, quise descubrir tu interior infantil pero me encontre con un valle de sombras y llena de tus propios demonios; quise rescatarte pero sabía que mientras lo hacía me ibas depositando poco a poco dentro del fango del infortunio... no corri porque no me dejaste salir, y me quede escuchando tu insana forma de como afrentas las cosas.

Mire por la ventana y vi correr gente... la soberbia había actuado. Tu orgullo cegador se disipa mejor que las buenas acciones y alcanzó a ese hombre que no pudo contener su enojo y mato a 7 personas. La primera cayó a 20 metros con la cara desquebrajada y su vanagloria volada en mil pedazos.

La segunda a muchos kilometros de allí en aquel cuarto de oropel con un hombre rendido ante los éxitos de su vida pero con la vida perdida. La tercera con los sueños de esa mujer viviendo a través de los otros y creando sus propias interpretaciones que nunca podrán ser suyas y que desesperadamente iría a re encontrarse con su realidad sin saber que aquel que tanto aborreció finalmente se canso de la usanza de los últimos 50 años cuando vio los errores de un honorable ciudadano obeso que se equivoco en el intento de ser heroe y termino sus días al lado de sus propias víctimas que son ahora sus verdugos.

Ante aquel festin de sangre y de sentimientos humanos el hombre se metió el arma a la boca y accionó el gatillo, la bala atravesó su cabeza y su camino siguió hasta el centro de aquella vidriera donde me encontraba de pie, observado... Destrozo mi corazón desgarrando músculos, pulmones arterias, salió por mi espalda atravesó el cuarto anaranjando y fue a terminar en la mano de aquel ente orgulloso, sonriente, que observo toda la escena a través de un enorme espejo que no refejaba nada más que sus enormes ojos llenos de soberbia.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Gula - de la serie sentimientos humanos

Tráfico sobre Juárez. La mañana no había sido más que un día de alimentos mal sanos y bebidas energéticas que creía inyectaba vida a la vida que había sido antes de ser lo que era. Recordaba los sucesos acontecidos esa mañana: la mujer de las flores emprendiendo el romance con el guitarrista urbano, la otra de la silla de ruedas triste, los ejecutivos de los pisos altos que ven como escoria a todo ese aquelarre que sobrevive en las calles de la gran ciudad. "Total, la ciudad es y será siempre y así se mantendrá" se decía así mismo justificando las acciones humanas de improbables racionalidades.

La pasividad de su vida se palpaba notablemente. Resultaba un Botero natural que ni siquiera cabía dentro del más grande de los óleos pintados por Fernando y sin embargo no le importaba lo que decían los demás. Si su salud empeoraba lo único seguro en la vida es la muerte, así que para que tomarla en serio. Sabía que muchos de sus compañeros habían perecido en el acto y que el ante su rechoncha figura era el signo carnavalesco de ambos frentes.

La patrulla avanzaba lentamente sobre las calles centrales, sintiéndose magnánimo, una de las principales razones de portar semejante emblema azul en el pecho era precisamente el respeto y el miedo que infundía en los más débiles que él.

2 de la tarde. Tráfico en Juárez, es hora de encender la torreta para amedrentar a los cercanos. 2:05 de la tarde, esquina Juárez y Legal con menos tráfico. La lluvia probable de la tarde le da los animos de comer algo ligero mientras llega a casa con su Toña, mujer negra de ojos expresivos que acobijo una noche afuera de un burdel de paso mientras era salvajemente golpeada por parroquianos endemoniados.

2.10 esquina de Caín y Juárez le toca el semáforo en alto y la gente empieza a apresurar sus pasos ante la inminente tormenta que se acerca; por un momento desconecta la torreta y queda como un testigo más ante la tragedia que se avecina.

Lo primero que percibio fue un ruido ensordecedor y gente que echaba a correr. Se le heló la sangre al ver a aquel ejecutivo elegante con un arma apuntando y disparando a diestra y siniestramente mientras lloraba y gritaaba. Se bajo del vehículo y desenfundo su arma disparando pero la torpeza de los dedos obesos lo traicionó al último momento cuando se cruzó aquél joven con la entre pierna sangrante y en el descuido imperdonable le destrozó la cara.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Envidia - de la serie sentimientos humanos

No conoce el mar pero si los olores de las fragancias que emana. Los últimos 10 años los ha pasado de 8 a 6 encerrada en aquella fulgir suntuosidad que recreaba los sueños de su vida anhelada y siempre estropeada por la carga del género que no decidió de nacimiento.


Le gustaba mantener el espacio ajeno limpio mientras que el propio se secaba con la inmundicia de sus codicias palpables. Y es que los anhelos de los otros le inyectaban esperanzas a sus castillos desiertos. Esa mañana hizo lo de siempre, la ama y señora de la casa que algún día creyo ser le abria las puertas a las ficciones materiales que ha cristalizado.

Servia comia; tendía los aposentos de plumas donde descansan los otros, ellos, los de las aspiraciones cumplidas. Se frustraba por tener que compartir la cama con un don nadie que gana la vida en una esquina vendiendo historias pasadas y cuyo mayor triunfo es ver en vivo un clásico de la distracción mexicana por excelencia. Ella no era así, tenía otras intenciones y vivia para medio vivirlas.

Admiraba en secreto y a hurtadillas a la señora de la casa: alta, banca, vigorosa, hermosa... que día a día iba rejuveneciendo atentando a la vida misma y a su condición de ser humano. Madre de tres hijos, abuela de dos niños quienes con el paso de los días se había convertido en algo más que la mucama de entrada por salida, había pasado a ser parte de un objeto más de esa casa de contradicciones.

A las 2 de la tarde esperando en la antesala de los infiernos a que llegará el señor que este día tan particular de octubre tenía un aire fantasmal. Emezaban a correr las primeros vandalazos de la tarde que presagiaba la tormenta que se cernia sobre esa majestuosidad de oropeles y mármoles. Las 3 de la tarde y no llego y con ello el recibiento cálido de unos brazos extraños que sentía suyos.

La codicia en ella no tenía escrupulos, siempre queriendo vivir vidas ajenas sintiéndolas enormemente propias, hasta que se dio cuenta de la tragedia. Sonó el teléfono, era un alto mando policiaco que aseguraba que el hijo menor de esa familia de sueños y avernos había perecido bajo el arma de desquiciado... y respiro de no estar en los tacones de la señora de la casa.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Pereza - de la serie sentimientos humanos

Cuenta con 50 años y una vida de inciertos y desaciertos. A las 4 sale la edición del 7 de octubre que hay que repartir. El día nublado no hace más que acrecentar la indolencia de tantas mañanas de una vida diáfana entre muchedumbres que le ahogaban.

Salió a las 6 de la casa, llega tarde como siempre. Los primeros destellos de un sol encubierto le daban la posibilidad de la noche perpetua del sueño. Recogió los diarios y se marchó a la esquina de siempre. Las últimas mujeres nocturnas se alejaban tratando de esconder sus pecados entre sombras extintas.

La mañana transcurrió tranquila, sin novedades como todos los días de su vida. Entre ventas de periódicos, revistas, boletines y videos transcurrían las mañanas; siempre quiso ser alguien importante pero el letargo de su existir siempre lo llevaba por caminos más sencillos que los que se había creído.

Las gotas de la lluvia purifican el ambiente se decía a si mismo mientras tapaba con una carga de años en la espalda los pocos diarios que le restaban del día; arrastraba los pies y la vida entera, no se bañaba porque lo tendría que hacer un día; no comía a horas porque no sabía el valor de ellas, ni siquiera imploraba a Dios ya que al hacerlo tendría que sumar esfuerzos no concebidos.

Los sonidos de las primeras balas no lo distrajeron de su holgazanería perpetua, recapacito que algo sucedía cuando vio a aquel joven saliendo del metro con la cara destrozada por el plomo… y se echo a correr.

Avaricia - de la serie sentimientos humanos

Sólo unos cuantos tenían la fortuna de estar en ese piso: directivos de empresas transnacionales, ejecutivos importantes, ególatras del año y allí estaba también el canoso de los años hundidos entre tanta marquesina de oropel que cegaba a todo aquél que pedía de su apoyo.

Un peso es un peso y cuesta trabajo ganarlo se decía. Esa mañana después de su vulgar café no se percato de todos aquellos que gritan a su alrededor pidiendo una redención para salvar el día. El acomodador de vehículos con la hija en silla de ruedas, la mujer de las flores meláncolias, el trovador de las esquinas descorazonadas y todos esos sujetos que no hacían más deplorable su día mientras la bolsa amenazaba con deprimirse.

Y entre tanta inmundicia él se ufanaba de lo mucho que tenía, no era capaz de soltar un peso mientras sus empleados le demandaban mejores condiciones. Pero la ley de la vida así es, se cobra de todas, todas sin excepción de intereses. La hora de la comida llegaba como alivio ya ue era un momento de apaciguar el cupero mientras esperaba noticias de los cierres.

Sin embargo ese día no pintaba del todo bien, la lluvia amenazaba con ensuciar aquel jaguar verde, símbolo de opulencia de un país de pobres. Pensaba que la vida había sido bondadosa con él a pesar de las injusticias que se cometían en casa. No le bastó con detenerse frente a un espejo y ser testigo de esa tesitura de piel que surcaba las arrugas de la ruindad con la que había tratado a todo su alrededor. Y sin embargo hacía era él, con dinero se puede comprar todo, amistades, amores, salud, relaciones y todo lo que era y hasta ese momento tenía sabia que tenía un precio, corto o alto pero todo se podía remediar.

Males del siglo XIX que son el poder en manos de los que no deben, y es que el poder no conoce dueño ni límites y no es del que más tiene, sino del que más miedo crea en su entorno. Esa tarde sabría que el poder no es sólo suyo ni que tiene precio... A las 4 de la tarde sono el localizador exclusivo que valía lo que el hambre de una familia. Era ella y estaba confundida, perdida, hundida y derrotada: Mataron a Andrés, tu hijo esta muerto.

Lujuriosa vanidad - de la serie sentimientos humanos

Andrés sabe quien es y lo que tiene: alto, rosado, ojos azules como los mares donde navego Magno, hermoso... A sus 18 años la escuela es el medio no el modo. "Mientras tenga belleza puedo conseguir lo que quiera" y no había que dudarlo era la pareja número 14 del año y la cuenta de las otras las había omitido.

Esa mañana despertó en casa del amante en turno, era algo que le excitaba y encendia el inquietante bombeo de un corazón que había sembrado aflicción a muchos otros. Se fumo un cigarro, se dio un baño y salió rumbo a la casa de huéspedes que cobijaba sus desdenes.

Pensando en que hacer hoy en la noche, salió a la calle evitando la escuela y encontrándose con el número 14. "Al menos este si me quiere" yo sólo me entretengo. El largo pasaje sucumbia entre los gritos de la muchedumbre que ahogaba sus propios pensamientos. Se encontraron y fueron donde siempre. La luz tenue y las sombras creadas eran cómplices de los gemidos, olores colores y sudores de la pasión rauda de los instintos bestiales.

Él lo abrazaba y decía lo mucho que le importaba; Andrés decía "yo también te quiero" y pensaba en aquel muchacho que le guiñó el ojo en el desayuno de la mañana o en la cita de las 2.30 de la tarde en la esquina de Juárez. "Tengo que irme, nos vemos en la tarde", salió impávido nunca supo que es el sosiego hasta esa tarde.

"Me gusta el día de hoy, amerita un faje en los andenes del metro cercano", ese donde los chacales hacen filas y las cámaras muertas son testigos silentes de una ciudad sediciosa. Saliendo del metro se da cuenta que las primeras gotas no son más que un espectro a la tarde noche de vigorosos encuentros que le esperan. Un poco de agua ayuda a no verse tan mal, total en un mundo visual lo que importa es como me vea.

Esquina de Juárez y Caín. Imaginando posiciones, sueros de sudores que le gustaba oler, los llantos de tanto corazón destrozado, hombres con lo que ha estado, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la primera bala le destrozaba la mejilla izquierda y la segunda le rompia las esperanzas apostadas en su entre pierna.