Bloguero escurridizo, líquido, étereo... "Placeres Culpables" relata hazañas, patrañas, cuentos, historias, imágenes, situaciones y ahora tareas de MDEI que ocurren. Un legado muy personal que recrea mi punto de vista muy que no necesariamente debe comulgar con quien lee.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
martes, 23 de septiembre de 2008
la psique transtornada
Mientras más escarbo en mi propia psique me doy cuenta que estoy sumamente transtornado, y mientras mas explicaciones le busco a la vida más rápido se me va esta... así que mejor LIFE IS LIFE!!!
ahogado en fango
ahogate en tu propio fango y evita buscar una mano de agradecimiento
porque no sembraste mas que perversidad a tu paso
cosechas la pobredumbre de tu propia persona y buscar redencion
mediante cartas absurdas que no hacen mas que mostrar tu doliente sentir
evita buscar mis ojos porque no encontraras vision alguna
evita buscar mis brazos que algun momento despreciaste
evita escuchar de mi porque los muertos no escuchan ya
evita ser tu mismo porque no eres mas que un remanzo de una temporada perdida
que asi quisiste estar y lo conseguiste
en mi quedan los momentos que me haran ser lo que soy
no los que tu pobre pensamiento infantil quieran que matenga
no eres nada y nunca lo fuiste
con que derecho exiges y violas individualidades???...
porque no sembraste mas que perversidad a tu paso
cosechas la pobredumbre de tu propia persona y buscar redencion
mediante cartas absurdas que no hacen mas que mostrar tu doliente sentir
evita buscar mis ojos porque no encontraras vision alguna
evita buscar mis brazos que algun momento despreciaste
evita escuchar de mi porque los muertos no escuchan ya
evita ser tu mismo porque no eres mas que un remanzo de una temporada perdida
que asi quisiste estar y lo conseguiste
en mi quedan los momentos que me haran ser lo que soy
no los que tu pobre pensamiento infantil quieran que matenga
no eres nada y nunca lo fuiste
con que derecho exiges y violas individualidades???...
domingo, 21 de septiembre de 2008
Rafael
deambulando entre tantas calles desiertas
húmedas e infinitas por los calores de una desauciada ciudad
llegamos al punto de partida dónde alguna vez
prometimos regresar
y quizás pasen los años y sigamos viéndonos como aquel momento
en que no tuvimos más remedio que dejar atrás
sueños, ensueños y costumbres homógeneas
que descubrimos quizás sin pensar
donde quedarán las palabras dichas?
dónde quedarán las esperas constantes?
donde se fue todo aquello que sentimos?
en que momento decidimos dejar todo y barrerlo bajo las tapias de la inmisericordia
sabemos que lo mejor ha sido tomar las riendas de nuestras vidas
y con ello sofocar los errores pasados
en cuanto pase el tiempo te buscare y espero seguir encontrando
a la persona que me robo los mejores años
y no es que decida no crecer bajo mi propio y pausado ritmo
sólo que a veces los cambios implican dolor
dolores propios, dolores ajenos, dolores contradictorios
de una vida que siempre he querido tener
deseo de todo corazón poder dormir por mil años
y despertar en una tierra lejana, lejos de todo sentimiento
una tierra sin nombre
ver hacía a trás los remanzos de una vida de luchas y entregas
que siempre me propuse tener
a tu lado descubri mucho de lo mejor y peor que soy
y eso es algo que te agradezco infinitamente porque al final de estos 27 años
me has dejado ver el tipo de persona que soy, he sido y puedo crear
hoy o demasiado tarde... como dice Serrano hoy es siempre todavía
toda la vida es ahora
y para mi el hoy es todavía y necesito ser libre para poder volar libremente
lejos de las cárceles de la memoria y el recuerdo mundano que traigo
necesito descubrir y re escribir mi propia historia
dentro de los desiertos que aún me falta por recorrer
p.s. ... terminado la madrugada del 26 de octubre del 2008 4:06 am
húmedas e infinitas por los calores de una desauciada ciudad
llegamos al punto de partida dónde alguna vez
prometimos regresar
y quizás pasen los años y sigamos viéndonos como aquel momento
en que no tuvimos más remedio que dejar atrás
sueños, ensueños y costumbres homógeneas
que descubrimos quizás sin pensar
donde quedarán las palabras dichas?
dónde quedarán las esperas constantes?
donde se fue todo aquello que sentimos?
en que momento decidimos dejar todo y barrerlo bajo las tapias de la inmisericordia
sabemos que lo mejor ha sido tomar las riendas de nuestras vidas
y con ello sofocar los errores pasados
en cuanto pase el tiempo te buscare y espero seguir encontrando
a la persona que me robo los mejores años
y no es que decida no crecer bajo mi propio y pausado ritmo
sólo que a veces los cambios implican dolor
dolores propios, dolores ajenos, dolores contradictorios
de una vida que siempre he querido tener
deseo de todo corazón poder dormir por mil años
y despertar en una tierra lejana, lejos de todo sentimiento
una tierra sin nombre
ver hacía a trás los remanzos de una vida de luchas y entregas
que siempre me propuse tener
a tu lado descubri mucho de lo mejor y peor que soy
y eso es algo que te agradezco infinitamente porque al final de estos 27 años
me has dejado ver el tipo de persona que soy, he sido y puedo crear
hoy o demasiado tarde... como dice Serrano hoy es siempre todavía
toda la vida es ahora
y para mi el hoy es todavía y necesito ser libre para poder volar libremente
lejos de las cárceles de la memoria y el recuerdo mundano que traigo
necesito descubrir y re escribir mi propia historia
dentro de los desiertos que aún me falta por recorrer
p.s. ... terminado la madrugada del 26 de octubre del 2008 4:06 am
Soberbia - de la serie sentimientos humanos
En un inicio el ángel alado era la mano derecha del todo poderoso, no le bastaba ser el segundo hasta que se dio cuenta que hay un sentimiento que todo lo mata... un día su enojo lo llevo a cometer el pecado madre de muchos sentimientos que conocemos, lo retó y se avento al pozo del averno, a cear un mundo distinto, lejos de todo lo bueno sin importar el quien ni el como sino el hacer por el momento arrastrando todo a su paso como aquel
La tarde de lluvia no hacía más que alimentar las llamas de mi recuerdo, eran más allá de las dos de la tarde cuando encendí el equipo portatil para perderme en los suculentos placeres que provoca el internet en los días de mayor intranquilidad que en mi existir actual son los domingos.
Sin meditar allí estaba aquel ente, cobijado bajo su aura fantasmal y temible que no dejaba de ser el elixir que inyectaba vida a la agonía que estaba viviendo. Con un hola a veces transformaba el mundo pero también con un hola desquebraja las esperanzas depositadas en él.
Hablando por más de 90 minutos entre reclamos y cobardes oraciones que no hacían más que atizar las brazas de la memoria. No era el buscar responsabilidades sino echar las culpas de nuestros pecados en las espaldas del otro, en mí no era la posibilidad de sabotear mi duelo sino encontrar una respiro a mi turbia alma.
Se dio el encuentro casual, no fugaz, premeditado en odio que no creí que sientiera por mí. Hablamos y nos entregamos a esa orgía de palabras rodeados de besos lacerantes y abrazos despreciativos. Nos bañamos como si el agua purificadora y los humos que emana nos hicieran ser mejores personas, cambiaran nuestra realidad o tocaran las fibras sensibles de una fantasía a punto del colapso.
No es lo mismo la pasión de dos seres que se aman a uno que aborrece y otro que desprecia. Caricias malgastadas dentro del circo de lo disparatado. Trate de eximir mis necesidades en tus brazos que no eran más que lenguas de azufre que quemaban toda esperanza depositada en aquel cuarto naranja. Y allí estaba escuchando tus palabras tan utópicas como inciertas, llenas de sin razón, ambivalentes.
Como era posible que devastaras a un ser humano de esa forma como lo haces. La discordancia de tus palabras no eran más que el descubierto de un alma joven llena de soberbia y orgullo incapaz de mitigar su propio sufrimiento y desafiar el presente. Tus íconos se desquebrajaron, tu figura se esfumo y con ello mi propia existencia. Tu orgullo pudo más y te llevaste la victoria esa tarde de desaciertos.
Quise tener alas pero tu lengua de fuego me hubiera quemado en pleno vuelo, quise descubrir tu interior infantil pero me encontre con un valle de sombras y llena de tus propios demonios; quise rescatarte pero sabía que mientras lo hacía me ibas depositando poco a poco dentro del fango del infortunio... no corri porque no me dejaste salir, y me quede escuchando tu insana forma de como afrentas las cosas.
Mire por la ventana y vi correr gente... la soberbia había actuado. Tu orgullo cegador se disipa mejor que las buenas acciones y alcanzó a ese hombre que no pudo contener su enojo y mato a 7 personas. La primera cayó a 20 metros con la cara desquebrajada y su vanagloria volada en mil pedazos.
La segunda a muchos kilometros de allí en aquel cuarto de oropel con un hombre rendido ante los éxitos de su vida pero con la vida perdida. La tercera con los sueños de esa mujer viviendo a través de los otros y creando sus propias interpretaciones que nunca podrán ser suyas y que desesperadamente iría a re encontrarse con su realidad sin saber que aquel que tanto aborreció finalmente se canso de la usanza de los últimos 50 años cuando vio los errores de un honorable ciudadano obeso que se equivoco en el intento de ser heroe y termino sus días al lado de sus propias víctimas que son ahora sus verdugos.
Ante aquel festin de sangre y de sentimientos humanos el hombre se metió el arma a la boca y accionó el gatillo, la bala atravesó su cabeza y su camino siguió hasta el centro de aquella vidriera donde me encontraba de pie, observado... Destrozo mi corazón desgarrando músculos, pulmones arterias, salió por mi espalda atravesó el cuarto anaranjando y fue a terminar en la mano de aquel ente orgulloso, sonriente, que observo toda la escena a través de un enorme espejo que no refejaba nada más que sus enormes ojos llenos de soberbia.
La tarde de lluvia no hacía más que alimentar las llamas de mi recuerdo, eran más allá de las dos de la tarde cuando encendí el equipo portatil para perderme en los suculentos placeres que provoca el internet en los días de mayor intranquilidad que en mi existir actual son los domingos.
Sin meditar allí estaba aquel ente, cobijado bajo su aura fantasmal y temible que no dejaba de ser el elixir que inyectaba vida a la agonía que estaba viviendo. Con un hola a veces transformaba el mundo pero también con un hola desquebraja las esperanzas depositadas en él.
Hablando por más de 90 minutos entre reclamos y cobardes oraciones que no hacían más que atizar las brazas de la memoria. No era el buscar responsabilidades sino echar las culpas de nuestros pecados en las espaldas del otro, en mí no era la posibilidad de sabotear mi duelo sino encontrar una respiro a mi turbia alma.
Se dio el encuentro casual, no fugaz, premeditado en odio que no creí que sientiera por mí. Hablamos y nos entregamos a esa orgía de palabras rodeados de besos lacerantes y abrazos despreciativos. Nos bañamos como si el agua purificadora y los humos que emana nos hicieran ser mejores personas, cambiaran nuestra realidad o tocaran las fibras sensibles de una fantasía a punto del colapso.
No es lo mismo la pasión de dos seres que se aman a uno que aborrece y otro que desprecia. Caricias malgastadas dentro del circo de lo disparatado. Trate de eximir mis necesidades en tus brazos que no eran más que lenguas de azufre que quemaban toda esperanza depositada en aquel cuarto naranja. Y allí estaba escuchando tus palabras tan utópicas como inciertas, llenas de sin razón, ambivalentes.
Como era posible que devastaras a un ser humano de esa forma como lo haces. La discordancia de tus palabras no eran más que el descubierto de un alma joven llena de soberbia y orgullo incapaz de mitigar su propio sufrimiento y desafiar el presente. Tus íconos se desquebrajaron, tu figura se esfumo y con ello mi propia existencia. Tu orgullo pudo más y te llevaste la victoria esa tarde de desaciertos.
Quise tener alas pero tu lengua de fuego me hubiera quemado en pleno vuelo, quise descubrir tu interior infantil pero me encontre con un valle de sombras y llena de tus propios demonios; quise rescatarte pero sabía que mientras lo hacía me ibas depositando poco a poco dentro del fango del infortunio... no corri porque no me dejaste salir, y me quede escuchando tu insana forma de como afrentas las cosas.
Mire por la ventana y vi correr gente... la soberbia había actuado. Tu orgullo cegador se disipa mejor que las buenas acciones y alcanzó a ese hombre que no pudo contener su enojo y mato a 7 personas. La primera cayó a 20 metros con la cara desquebrajada y su vanagloria volada en mil pedazos.
La segunda a muchos kilometros de allí en aquel cuarto de oropel con un hombre rendido ante los éxitos de su vida pero con la vida perdida. La tercera con los sueños de esa mujer viviendo a través de los otros y creando sus propias interpretaciones que nunca podrán ser suyas y que desesperadamente iría a re encontrarse con su realidad sin saber que aquel que tanto aborreció finalmente se canso de la usanza de los últimos 50 años cuando vio los errores de un honorable ciudadano obeso que se equivoco en el intento de ser heroe y termino sus días al lado de sus propias víctimas que son ahora sus verdugos.
Ante aquel festin de sangre y de sentimientos humanos el hombre se metió el arma a la boca y accionó el gatillo, la bala atravesó su cabeza y su camino siguió hasta el centro de aquella vidriera donde me encontraba de pie, observado... Destrozo mi corazón desgarrando músculos, pulmones arterias, salió por mi espalda atravesó el cuarto anaranjando y fue a terminar en la mano de aquel ente orgulloso, sonriente, que observo toda la escena a través de un enorme espejo que no refejaba nada más que sus enormes ojos llenos de soberbia.
sábado, 20 de septiembre de 2008
Gula - de la serie sentimientos humanos
Tráfico sobre Juárez. La mañana no había sido más que un día de alimentos mal sanos y bebidas energéticas que creía inyectaba vida a la vida que había sido antes de ser lo que era. Recordaba los sucesos acontecidos esa mañana: la mujer de las flores emprendiendo el romance con el guitarrista urbano, la otra de la silla de ruedas triste, los ejecutivos de los pisos altos que ven como escoria a todo ese aquelarre que sobrevive en las calles de la gran ciudad. "Total, la ciudad es y será siempre y así se mantendrá" se decía así mismo justificando las acciones humanas de improbables racionalidades.
La pasividad de su vida se palpaba notablemente. Resultaba un Botero natural que ni siquiera cabía dentro del más grande de los óleos pintados por Fernando y sin embargo no le importaba lo que decían los demás. Si su salud empeoraba lo único seguro en la vida es la muerte, así que para que tomarla en serio. Sabía que muchos de sus compañeros habían perecido en el acto y que el ante su rechoncha figura era el signo carnavalesco de ambos frentes.
La patrulla avanzaba lentamente sobre las calles centrales, sintiéndose magnánimo, una de las principales razones de portar semejante emblema azul en el pecho era precisamente el respeto y el miedo que infundía en los más débiles que él.
2 de la tarde. Tráfico en Juárez, es hora de encender la torreta para amedrentar a los cercanos. 2:05 de la tarde, esquina Juárez y Legal con menos tráfico. La lluvia probable de la tarde le da los animos de comer algo ligero mientras llega a casa con su Toña, mujer negra de ojos expresivos que acobijo una noche afuera de un burdel de paso mientras era salvajemente golpeada por parroquianos endemoniados.
2.10 esquina de Caín y Juárez le toca el semáforo en alto y la gente empieza a apresurar sus pasos ante la inminente tormenta que se acerca; por un momento desconecta la torreta y queda como un testigo más ante la tragedia que se avecina.
Lo primero que percibio fue un ruido ensordecedor y gente que echaba a correr. Se le heló la sangre al ver a aquel ejecutivo elegante con un arma apuntando y disparando a diestra y siniestramente mientras lloraba y gritaaba. Se bajo del vehículo y desenfundo su arma disparando pero la torpeza de los dedos obesos lo traicionó al último momento cuando se cruzó aquél joven con la entre pierna sangrante y en el descuido imperdonable le destrozó la cara.
La pasividad de su vida se palpaba notablemente. Resultaba un Botero natural que ni siquiera cabía dentro del más grande de los óleos pintados por Fernando y sin embargo no le importaba lo que decían los demás. Si su salud empeoraba lo único seguro en la vida es la muerte, así que para que tomarla en serio. Sabía que muchos de sus compañeros habían perecido en el acto y que el ante su rechoncha figura era el signo carnavalesco de ambos frentes.
La patrulla avanzaba lentamente sobre las calles centrales, sintiéndose magnánimo, una de las principales razones de portar semejante emblema azul en el pecho era precisamente el respeto y el miedo que infundía en los más débiles que él.
2 de la tarde. Tráfico en Juárez, es hora de encender la torreta para amedrentar a los cercanos. 2:05 de la tarde, esquina Juárez y Legal con menos tráfico. La lluvia probable de la tarde le da los animos de comer algo ligero mientras llega a casa con su Toña, mujer negra de ojos expresivos que acobijo una noche afuera de un burdel de paso mientras era salvajemente golpeada por parroquianos endemoniados.
2.10 esquina de Caín y Juárez le toca el semáforo en alto y la gente empieza a apresurar sus pasos ante la inminente tormenta que se acerca; por un momento desconecta la torreta y queda como un testigo más ante la tragedia que se avecina.
Lo primero que percibio fue un ruido ensordecedor y gente que echaba a correr. Se le heló la sangre al ver a aquel ejecutivo elegante con un arma apuntando y disparando a diestra y siniestramente mientras lloraba y gritaaba. Se bajo del vehículo y desenfundo su arma disparando pero la torpeza de los dedos obesos lo traicionó al último momento cuando se cruzó aquél joven con la entre pierna sangrante y en el descuido imperdonable le destrozó la cara.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Envidia - de la serie sentimientos humanos
No conoce el mar pero si los olores de las fragancias que emana. Los últimos 10 años los ha pasado de 8 a 6 encerrada en aquella fulgir suntuosidad que recreaba los sueños de su vida anhelada y siempre estropeada por la carga del género que no decidió de nacimiento.
Le gustaba mantener el espacio ajeno limpio mientras que el propio se secaba con la inmundicia de sus codicias palpables. Y es que los anhelos de los otros le inyectaban esperanzas a sus castillos desiertos. Esa mañana hizo lo de siempre, la ama y señora de la casa que algún día creyo ser le abria las puertas a las ficciones materiales que ha cristalizado.
Servia comia; tendía los aposentos de plumas donde descansan los otros, ellos, los de las aspiraciones cumplidas. Se frustraba por tener que compartir la cama con un don nadie que gana la vida en una esquina vendiendo historias pasadas y cuyo mayor triunfo es ver en vivo un clásico de la distracción mexicana por excelencia. Ella no era así, tenía otras intenciones y vivia para medio vivirlas.
Admiraba en secreto y a hurtadillas a la señora de la casa: alta, banca, vigorosa, hermosa... que día a día iba rejuveneciendo atentando a la vida misma y a su condición de ser humano. Madre de tres hijos, abuela de dos niños quienes con el paso de los días se había convertido en algo más que la mucama de entrada por salida, había pasado a ser parte de un objeto más de esa casa de contradicciones.
A las 2 de la tarde esperando en la antesala de los infiernos a que llegará el señor que este día tan particular de octubre tenía un aire fantasmal. Emezaban a correr las primeros vandalazos de la tarde que presagiaba la tormenta que se cernia sobre esa majestuosidad de oropeles y mármoles. Las 3 de la tarde y no llego y con ello el recibiento cálido de unos brazos extraños que sentía suyos.
La codicia en ella no tenía escrupulos, siempre queriendo vivir vidas ajenas sintiéndolas enormemente propias, hasta que se dio cuenta de la tragedia. Sonó el teléfono, era un alto mando policiaco que aseguraba que el hijo menor de esa familia de sueños y avernos había perecido bajo el arma de desquiciado... y respiro de no estar en los tacones de la señora de la casa.
Le gustaba mantener el espacio ajeno limpio mientras que el propio se secaba con la inmundicia de sus codicias palpables. Y es que los anhelos de los otros le inyectaban esperanzas a sus castillos desiertos. Esa mañana hizo lo de siempre, la ama y señora de la casa que algún día creyo ser le abria las puertas a las ficciones materiales que ha cristalizado.
Servia comia; tendía los aposentos de plumas donde descansan los otros, ellos, los de las aspiraciones cumplidas. Se frustraba por tener que compartir la cama con un don nadie que gana la vida en una esquina vendiendo historias pasadas y cuyo mayor triunfo es ver en vivo un clásico de la distracción mexicana por excelencia. Ella no era así, tenía otras intenciones y vivia para medio vivirlas.
Admiraba en secreto y a hurtadillas a la señora de la casa: alta, banca, vigorosa, hermosa... que día a día iba rejuveneciendo atentando a la vida misma y a su condición de ser humano. Madre de tres hijos, abuela de dos niños quienes con el paso de los días se había convertido en algo más que la mucama de entrada por salida, había pasado a ser parte de un objeto más de esa casa de contradicciones.
A las 2 de la tarde esperando en la antesala de los infiernos a que llegará el señor que este día tan particular de octubre tenía un aire fantasmal. Emezaban a correr las primeros vandalazos de la tarde que presagiaba la tormenta que se cernia sobre esa majestuosidad de oropeles y mármoles. Las 3 de la tarde y no llego y con ello el recibiento cálido de unos brazos extraños que sentía suyos.
La codicia en ella no tenía escrupulos, siempre queriendo vivir vidas ajenas sintiéndolas enormemente propias, hasta que se dio cuenta de la tragedia. Sonó el teléfono, era un alto mando policiaco que aseguraba que el hijo menor de esa familia de sueños y avernos había perecido bajo el arma de desquiciado... y respiro de no estar en los tacones de la señora de la casa.
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