Aparentemente las habitaciones asemejan un espejo una de otra por la contrariedad de su ubicación; la primera es amarillo canario cuyas ventanas permite filtrar la luz haciendo un ambiente fino, acogedor y menos lúgubre que la azul de color océano cuya ventana sólo divisa un patio gris y húmedo que a hace más fría.
Una carpeta grisácea y un soclo blanco rematan los vértices; dentro de esta habitación hay una puerta blanca de madera al fondo y sobre la misa pared otra que la oscuridad no permite ver. dicen que un ánima maligna habita allí y que los embrujos son producto de los entes que allí conviven.El pasillo que comunica ambas alas de aquellas estancias esta rodeado de paredes bláncas, unos escritorios que marcan cada uno de los posibles inquilinos de esta morada. Sólo la habitación azul es la desolada.
Una noche alguien se quedó allí; dicen que fue un asesinato que bañó las paredes de sangre y aullidos; otros dicen que fue un centro de ritos negros en noches no muy lejanas, otros que la ausencia de seres de luz blanca ha hecho de este sitio una puerta a aquelarres de épicas magnitudes. Lo cierto es que esta noche me toca estar allí, en medio de un sueño de cepas tintas y canapés congelados.
Propongo no utilizar esa habitación y mientras más la omita mejor será la velada, pongo un escritorio de roble entintado de blanco en el exterior para tapar la puerta, antes de eso, como si fuera un entierro recorro con la vista las paredes azules que guardan lo que sucedió alguna vez allí; se siente helado el ambiente, la vibra no es muy buena tampoco. Una pesadez recorre mi cuerpo que cala hasta las entrañas, lo mejor es no estar allí pero me espera mucho tiempo.
Mentras hago lo arreglos escucho sonidos, murmullos y respiraciones. Quizás es la mente que me da unas jugadas haciéndome presa de mis propios miedos. Acomodo provisiones en anaqueles y le doy vida a esos espacios. No cesan los ruidos y apenas es media noche.
Entre cuclillas termino de armar algo que el consciente ya no recuerda y trato de dormir... No sé hasta cuando dejaré de tener pesadillas como estas, o qué es lo que mi inconsciente trata de mostrarme???...
Bloguero escurridizo, líquido, étereo... "Placeres Culpables" relata hazañas, patrañas, cuentos, historias, imágenes, situaciones y ahora tareas de MDEI que ocurren. Un legado muy personal que recrea mi punto de vista muy que no necesariamente debe comulgar con quien lee.
domingo, 19 de julio de 2009
martes, 23 de junio de 2009
Historia sobre una pesadilla reciente
Quizás el sueño de aquella noche polar de verano fue producto de la abundante cena de tacos congelados, lactosa pasteurizada y una bebibda rehidratante después de la rutina cardiovascular y de peso ligero en el gimnasio esa noche. La trama relata lo siguiente:
"Después de muchos años se encontraba de nuevo esa mujer en el orfanato del que alguna vez huyó, alejándose de la inmundicia y los horrores que presencio en compañiá de tres amigos más. El jardín de juegos es una zona fangosa donde se mezcla la podredumbre de heces infantiles con las lenguas de lodos que han dejado las recientes lluvias; al centro existe la casita de troncos carcomidos por el tiempo mientras que neumáticos funcionan de cerca para delimitar el territorio de este país inexistente.
Había un hombre cuyo rostro no recuerdo pero era quien dirigia aquél lúgubre sitio de corazones desencajados y miradas perdidas. De momento no sabe como llego allí pero sabe que debe de huir como lo hizo una ocasión cuando sus memorias eran en tonos sepia porque aún no había luz que diera color a las memorias.
Cruzó con cierta parsimonia el campo deshojado y las sombras que proyectaban las ramas fantasmales de los árboles y no hacían más que acrecentar sus miedos, entró al jardín desierto y subió a la casa de ramas y en un instante tuvo 10 años y el tiempo pareció regresar al instante fatídico y funesto. Pudo observar a sus tres amigos: el de lentes que desaparecio al final de esa jornada, el más fiel que se mantuvo a su lado y el que se volvió fotográfo de las pupilas sangrantes.
El jardín era rodeado por madres que dejaaban a sus hijos en ese infierno, niños llorando y revolcándose como animales en matadero y unos galenos que revisaban a cada chiquillo. La sonrisa macabra de aquella figura jerárquica le causaba dolor. De momento una serpiente de sangre corrió a su lado y fue cuando los primeros niños desaparecieron en algún sitio que el sueño no permitió conocer. Tuvo miedo y quería correr de allí.
Las hojas caídas de los árboles cubrían el rastro de muerte y destrucción; pozos de brea contenian cadáveres de niños que regresaban a la tierra, en donde todos somos polvo y todos seremos parte de ella en algún momento. Una alberca se divisa a lo lejos y allí es donde ella quiere estar. Aguas purificadoras, aguas de redención y muerte. La poza no es más que un recuento de daños, mantos rojizos bañan la alberca y una que otra capa de inmundicia. Sabia que no era lo mejor pero sus opciones se esfumaban poco a poco.
Con miedo se zambulló en esas aguas y descubrió su fétido olor y un hedor que tendría impregnado de por vida. Nadó hacía un extremo mientras se alejaba de aquellas figuras maternas infanticidas que arrojaban bebés a las aguas. Un remolino empezó a tragar los cuerpos, una señal poco conveniente. Llegó a la orilla mientras que inmensas cloacas tragaban el agua con restos de criaturas devoradas por la fuerza de la succión.
Al salir de aquel peligro vio como dentro de las fosas se veían rostros de niños tristes, desesperados y desesperanzados; vio brazos, manos y algunos con la mirada le pedían su ayuda; no pudo hacer nada, era su vida o la de ellos. Una corriente desaparecio aquellos rostros y sólo quedaron las lajas de piedra húmeda.
El miedo reflejaba sus pupilas, debía salir de allí; corrió y corrio entre llantos y gritos de niños desmembrados y mujeres dentro de una orgia de sangre y dolor. La cerca de hierro con piedra rosada era la opción, al llegar se encontró con los tres amigos que le acompañarían en su existencia. Pasado y presente, rostros conocidos dentro del espejo del futuro cruzaron por la acera. Un fotográfo pálido como la muerte con las pupilas sangrantes retrataba el edén mortuorio; una voz que perdida en el espacio se escuchó y ella allí estaba en la otra acera con los cabellos rubios desaliñados y tratando de encontrar respuestas dentro de los mares de incertidumbre.
Hay que salir dijo uno de ellos y en un brinco se lanzó sobre las puas que delimitaban la cerca de herrería, desapareció en un instante mientras su voz reonaba en algún limbo cercano. Una mujer fría detenía un apagador que jalo aquella inocente alma a un mundo alterno y reía como si su encomienda diera resultado; por azares del destino y los karmas si es que existen en una lamentable equivocación apoyo su mano en la cerca y murió electrocutada al instante.
Con el corto que provocó aquella infortunada mano ellos salieron; el chico de la boina resguardaba una cámara en su regazo; el otro muchacho del que no se habló en la historia por no aparecer dentro de aquél sueño también apoyo a la muchacha cuyos ojos denotaban el pesar de la violenta jornada de tonos sepias. Al salir se dio cuenta del paso del tiempo, sumaba más de 30 años y lo que había sido un jardín de torturas mentales ahora era una venerable esquina de una remota ciudad".
Y no había mas lodazales y aguas teñidas de rojo porque el tiempo había pasado borrados los indicios de esa realidad alterna. La niña se perdió en una parte de mi memoria corta de sueños nocturnos mientras que los estragos de mi espalda no me dejan dormir. tuve que colocarme el aparato ortopédico nuevamente para conciliar el sueño mientras mis brazos sin fuerza pareciá que habían sido los que nadaron huyendo de esas aguas impregnadas de aullidos infantiles.
"Después de muchos años se encontraba de nuevo esa mujer en el orfanato del que alguna vez huyó, alejándose de la inmundicia y los horrores que presencio en compañiá de tres amigos más. El jardín de juegos es una zona fangosa donde se mezcla la podredumbre de heces infantiles con las lenguas de lodos que han dejado las recientes lluvias; al centro existe la casita de troncos carcomidos por el tiempo mientras que neumáticos funcionan de cerca para delimitar el territorio de este país inexistente.
Había un hombre cuyo rostro no recuerdo pero era quien dirigia aquél lúgubre sitio de corazones desencajados y miradas perdidas. De momento no sabe como llego allí pero sabe que debe de huir como lo hizo una ocasión cuando sus memorias eran en tonos sepia porque aún no había luz que diera color a las memorias.
Cruzó con cierta parsimonia el campo deshojado y las sombras que proyectaban las ramas fantasmales de los árboles y no hacían más que acrecentar sus miedos, entró al jardín desierto y subió a la casa de ramas y en un instante tuvo 10 años y el tiempo pareció regresar al instante fatídico y funesto. Pudo observar a sus tres amigos: el de lentes que desaparecio al final de esa jornada, el más fiel que se mantuvo a su lado y el que se volvió fotográfo de las pupilas sangrantes.
El jardín era rodeado por madres que dejaaban a sus hijos en ese infierno, niños llorando y revolcándose como animales en matadero y unos galenos que revisaban a cada chiquillo. La sonrisa macabra de aquella figura jerárquica le causaba dolor. De momento una serpiente de sangre corrió a su lado y fue cuando los primeros niños desaparecieron en algún sitio que el sueño no permitió conocer. Tuvo miedo y quería correr de allí.
Las hojas caídas de los árboles cubrían el rastro de muerte y destrucción; pozos de brea contenian cadáveres de niños que regresaban a la tierra, en donde todos somos polvo y todos seremos parte de ella en algún momento. Una alberca se divisa a lo lejos y allí es donde ella quiere estar. Aguas purificadoras, aguas de redención y muerte. La poza no es más que un recuento de daños, mantos rojizos bañan la alberca y una que otra capa de inmundicia. Sabia que no era lo mejor pero sus opciones se esfumaban poco a poco.
Con miedo se zambulló en esas aguas y descubrió su fétido olor y un hedor que tendría impregnado de por vida. Nadó hacía un extremo mientras se alejaba de aquellas figuras maternas infanticidas que arrojaban bebés a las aguas. Un remolino empezó a tragar los cuerpos, una señal poco conveniente. Llegó a la orilla mientras que inmensas cloacas tragaban el agua con restos de criaturas devoradas por la fuerza de la succión.
Al salir de aquel peligro vio como dentro de las fosas se veían rostros de niños tristes, desesperados y desesperanzados; vio brazos, manos y algunos con la mirada le pedían su ayuda; no pudo hacer nada, era su vida o la de ellos. Una corriente desaparecio aquellos rostros y sólo quedaron las lajas de piedra húmeda.
El miedo reflejaba sus pupilas, debía salir de allí; corrió y corrio entre llantos y gritos de niños desmembrados y mujeres dentro de una orgia de sangre y dolor. La cerca de hierro con piedra rosada era la opción, al llegar se encontró con los tres amigos que le acompañarían en su existencia. Pasado y presente, rostros conocidos dentro del espejo del futuro cruzaron por la acera. Un fotográfo pálido como la muerte con las pupilas sangrantes retrataba el edén mortuorio; una voz que perdida en el espacio se escuchó y ella allí estaba en la otra acera con los cabellos rubios desaliñados y tratando de encontrar respuestas dentro de los mares de incertidumbre.
Hay que salir dijo uno de ellos y en un brinco se lanzó sobre las puas que delimitaban la cerca de herrería, desapareció en un instante mientras su voz reonaba en algún limbo cercano. Una mujer fría detenía un apagador que jalo aquella inocente alma a un mundo alterno y reía como si su encomienda diera resultado; por azares del destino y los karmas si es que existen en una lamentable equivocación apoyo su mano en la cerca y murió electrocutada al instante.
Con el corto que provocó aquella infortunada mano ellos salieron; el chico de la boina resguardaba una cámara en su regazo; el otro muchacho del que no se habló en la historia por no aparecer dentro de aquél sueño también apoyo a la muchacha cuyos ojos denotaban el pesar de la violenta jornada de tonos sepias. Al salir se dio cuenta del paso del tiempo, sumaba más de 30 años y lo que había sido un jardín de torturas mentales ahora era una venerable esquina de una remota ciudad".
Y no había mas lodazales y aguas teñidas de rojo porque el tiempo había pasado borrados los indicios de esa realidad alterna. La niña se perdió en una parte de mi memoria corta de sueños nocturnos mientras que los estragos de mi espalda no me dejan dormir. tuve que colocarme el aparato ortopédico nuevamente para conciliar el sueño mientras mis brazos sin fuerza pareciá que habían sido los que nadaron huyendo de esas aguas impregnadas de aullidos infantiles.
martes, 16 de junio de 2009
Después de la crisis
Han pasado ya casi tres semanas del suceso que podría haber sido devastador o sumamente doloroso en mi vida y pues dentro de todo el rompecabezas ha ido armándose de un modo peculiar que bien puede encajar dentro de los anaqueles de las bromas infinitas del destino.
Pues sí como lo relata la aventura de Soliman y Subrho, la travesía emprendida desde ese fatídico día ha ido delineando la perspectiva de mi vida sin contar los momentos vívidos en la cama de la habitación 303 o los ajetreos en el autobús rumbo a la triste y célebre Feria del Vino. Aún sigo pasando las noches de insomnio meditando sobre lo acontecido, aunque estas noches bien pueden ser parte del frenesí que provoca el facebook de madrugada, placer culpable a final de cuentas.
Dentro de aquella repulsión que me hace el accidente puedo pensar que no todo se ha perdido y al contrario, se ha ganado mucho en nociones de vida; sigo con vida y sano aunque me duelen los hombros y la espalda pero gracias a Dios mis movimientos aún yo los controlo y no dependo de nadie más para ir al baño o comer. A pesar de todo lo pérdido materialmente me pongo a pensar, ¿Cuánto cuesta un brazo o poder caminar sólo?...
Probablemente después de todo esto cuando la vorágine se asiente y deje ver los claros del cielo pueda pensar que más obtuve de esto, al menos me hace ver la vida con una sensación más de vida... el trágico suceso que vivi y los segundo que estuve de la catástrofe no pueden ser dejados al olvido o peor aún, no pueden pasar desapercibidos en mi propio sistema.
Ignoro aún que me depare el destino pero lo que sí es que las cosas debo de verlas bajo un filtro de esperanza y no de desasosiego.
Pues sí como lo relata la aventura de Soliman y Subrho, la travesía emprendida desde ese fatídico día ha ido delineando la perspectiva de mi vida sin contar los momentos vívidos en la cama de la habitación 303 o los ajetreos en el autobús rumbo a la triste y célebre Feria del Vino. Aún sigo pasando las noches de insomnio meditando sobre lo acontecido, aunque estas noches bien pueden ser parte del frenesí que provoca el facebook de madrugada, placer culpable a final de cuentas.
Dentro de aquella repulsión que me hace el accidente puedo pensar que no todo se ha perdido y al contrario, se ha ganado mucho en nociones de vida; sigo con vida y sano aunque me duelen los hombros y la espalda pero gracias a Dios mis movimientos aún yo los controlo y no dependo de nadie más para ir al baño o comer. A pesar de todo lo pérdido materialmente me pongo a pensar, ¿Cuánto cuesta un brazo o poder caminar sólo?...
Probablemente después de todo esto cuando la vorágine se asiente y deje ver los claros del cielo pueda pensar que más obtuve de esto, al menos me hace ver la vida con una sensación más de vida... el trágico suceso que vivi y los segundo que estuve de la catástrofe no pueden ser dejados al olvido o peor aún, no pueden pasar desapercibidos en mi propio sistema.
Ignoro aún que me depare el destino pero lo que sí es que las cosas debo de verlas bajo un filtro de esperanza y no de desasosiego.
sábado, 30 de mayo de 2009
Hastío
Me ubico en Bernal, pueblo mágico enclavado en algún punto ceracno a Querétaro donde no he podido conciliar una tranquilidad, igual y si pero como que la espera escuchando la voz mediocre de la peña me hizo sentirme estresado, raras ocasiones me sucede que alguien me pone tan de malas como para aventarle una piedar entre ambos ojos, o en este caso en la boca que entona las melodias de la difunta Selena que harían que ella misma regresará a la tumba al escuchar cómo han cluminado su carrera fugaz en vida de éxitos aplazados.
Como se siente César:
Confundido
Estresado
Sensible
Asustado
Rabioso
Y como es César:
Comprometido
Empoderado
Superior
Astuto
Responsable
Qué hare??? no lo sé por lo mientras disfrutare la hermosa peña que tengo a mis espaldas, leeré un libro y me tirare a dormir en un hotel que espera abrazar mi sueño esta noche; ya vendrán tiempos de bonanza que se vieron empañados pero dentro de todo... que buen apoyo tengo y en tantos lados!!!!
Muerete perra del jetta blanco , jajaja !!!!
Como se siente César:
Confundido
Estresado
Sensible
Asustado
Rabioso
Y como es César:
Comprometido
Empoderado
Superior
Astuto
Responsable
Qué hare??? no lo sé por lo mientras disfrutare la hermosa peña que tengo a mis espaldas, leeré un libro y me tirare a dormir en un hotel que espera abrazar mi sueño esta noche; ya vendrán tiempos de bonanza que se vieron empañados pero dentro de todo... que buen apoyo tengo y en tantos lados!!!!
Muerete perra del jetta blanco , jajaja !!!!
martes, 26 de mayo de 2009
Dato estadístico de Baruch
Si bien es cierto la crisis de la influenza conlleva a nuestro país en el remolino de los lamentos ahora que la situación económica colapsa, el turismo cae y el país esta al borde de una guerra civil donde el adversario es un ente que vive y respira entre nosotros, Ricardo Baruch no deja de hacerme pensar:
"1o,000 personas en el mundo adquirieron AH1N1 y todo el mundo corre por un tapabocas; 35 millones de personas viven con VIH y mucho siguen si usar condón"
Bravo, Baruch... hágamos algo, aún queda mucho tiempo!
"1o,000 personas en el mundo adquirieron AH1N1 y todo el mundo corre por un tapabocas; 35 millones de personas viven con VIH y mucho siguen si usar condón"
Bravo, Baruch... hágamos algo, aún queda mucho tiempo!
lunes, 25 de mayo de 2009
El miedo suyacente
No recuerdo la última entrega de la psique transtornada de César que haya plasmado en este espacio pero la claridad de las ideas que desasoiegan mi estado natural a veces hacen que quiera recluirme en casa para evitar las presiones y desgracias de la cotidianidad de lo que es vivir en este sitio. Muchas han sido las mañanas en que me levanto con ganas de seguir soñando entre pasajes que a lo largo de la consciencia voy disminando en algún lugar de mi cerebro.
La tristeza infinita de la incertidumbre hace que me de miedo salir a la calle para no ser presa de la impunidad que gobierna, desde la cúpula política hasta la eclesiastica pasando por la gente que al manejar lo hacen como si fuera una zona de guerra que lleva a ninguna parte y la gente que día a día va perdiendo la civildad de los manuales de carroña que abolutamete quedaron en el olvido.
Vivir en ciudades ajenas y solitarias hace que la gente se sienta desamparada, sin ilusiones y esperanzas. Somos muchos contrarios quienes peleamos por aventar los rojos a los demás sin pensar que algún día todos moriran, de que sirve crear, generar y darse poder si terminaran siendo comidos por gusanos o en areneros de gatos. Mientras mas conoces las esferas del poder más te quieres alejar, como el caso de la lunática en proceso de divorcio cuya cultura no le da más inteligencia que vociferar a través de lengua de serpiente males como el SIDA sin siquiera saber qué es, como se contagia y vaya, dentro de mis propio pensamiento puedo decir que ni siquiera saber diferencias entre SIDA y VIH.
Pobre mujer, tan lejos de todo y tan cerca de la nada...
Ejemplos de este tipo vemos a diario, cuando llegará la revolución a hacer justicia? y no me refiero a los levantamientos armados que aquejan a naciones retrogradas y tercemundistas sin olvidarnos de esas escenas dantescas de edificios colapsándose por aviones en medio de las elegantes calles del sur de Manhattan. Sino a una revolución cívica, de valores, que enaltesca el aldo bueno del hombre y no aquellas guerras que proclaman la muerte y los festines de sangre y bailes de piezas humanas.
Hace mucho que el hombre bajo del árbol y en vez de alabarlo lo talo, destrozo, incendió, realizo matanzas diarias. Los miedos subyacentes son aquellos que engendra el país de la infamia en sus habitantes, con una falsa cultura política y de valores rotos por la inmundicia; con una doble moral.
La revolución anhelada, los miedos subyacentes terminaran y todo sera como en un principio.
La tristeza infinita de la incertidumbre hace que me de miedo salir a la calle para no ser presa de la impunidad que gobierna, desde la cúpula política hasta la eclesiastica pasando por la gente que al manejar lo hacen como si fuera una zona de guerra que lleva a ninguna parte y la gente que día a día va perdiendo la civildad de los manuales de carroña que abolutamete quedaron en el olvido.
Vivir en ciudades ajenas y solitarias hace que la gente se sienta desamparada, sin ilusiones y esperanzas. Somos muchos contrarios quienes peleamos por aventar los rojos a los demás sin pensar que algún día todos moriran, de que sirve crear, generar y darse poder si terminaran siendo comidos por gusanos o en areneros de gatos. Mientras mas conoces las esferas del poder más te quieres alejar, como el caso de la lunática en proceso de divorcio cuya cultura no le da más inteligencia que vociferar a través de lengua de serpiente males como el SIDA sin siquiera saber qué es, como se contagia y vaya, dentro de mis propio pensamiento puedo decir que ni siquiera saber diferencias entre SIDA y VIH.
Pobre mujer, tan lejos de todo y tan cerca de la nada...
Ejemplos de este tipo vemos a diario, cuando llegará la revolución a hacer justicia? y no me refiero a los levantamientos armados que aquejan a naciones retrogradas y tercemundistas sin olvidarnos de esas escenas dantescas de edificios colapsándose por aviones en medio de las elegantes calles del sur de Manhattan. Sino a una revolución cívica, de valores, que enaltesca el aldo bueno del hombre y no aquellas guerras que proclaman la muerte y los festines de sangre y bailes de piezas humanas.
Hace mucho que el hombre bajo del árbol y en vez de alabarlo lo talo, destrozo, incendió, realizo matanzas diarias. Los miedos subyacentes son aquellos que engendra el país de la infamia en sus habitantes, con una falsa cultura política y de valores rotos por la inmundicia; con una doble moral.
La revolución anhelada, los miedos subyacentes terminaran y todo sera como en un principio.
sábado, 23 de mayo de 2009
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